índigo, asi dicen.
Muchos seres que hoy están en la tierra tienen esta energía. Es una energía rebelde, cuestionadora de las masas, rompedora de estructuras familiares, culturales, religiosas. Son seres que no se adaptan a modelos preestablecidos, sufren cuando se los quiere encasillar en alguno, y la forma que encuentran para defenderse de ellos, es a través de la rebeldía. Estos seres quieren diferenciarse, luchan por no ser iguales a todos. Están despiertos, muchos concientemente, es decir saben lo que quieren, a donde van y qué quieren lograr. Aceptan las elecciones de los demás aunque no estén de acuerdo con ellas, pero están firmes en su propósito. Otros, están despiertos también, pero no son concientes de la energía que traen, y muchas veces la desperdician queriendo cambiar a los demás o a los lugares en donde se encuentran. Desperdician su energía y potencial, intentando cambiar la vida de los otros forzadamente. ¿Como reconocer a un adulto con energía índigo? Es muy simple, no estará quieto ante una injusticia. No se dejará engañar, no mentirá. Son seres leales. Idealistas y defensores del bien común. La energía Índigo es muy necesaria en el mundo en que estamos viviendo, pero a veces, estos seres se identifican tanto con el “soy rebelde y peleador”, que no logran encontrar otros caminos para solucionar los problemas que se les presentan. Tiene que lograr encontrar el equilibrio, y actuar con la energía justa para cada situación, no siempre con la misma. Y a la vez, deben aprender a usar otras herramientas, otros dones que traen a desarrollar. Si solo actúan por el impulso de identificarse con el “soy rebelde y peleador”, no dejará de ser un personaje más de tantos otros que los humanos se arman, por temor a mostrarse tal cual son. La energía índigo, como dije anteriormente, es necesaria muchas veces, pero no siempre. El mundo está pidiendo otra cosa, pide equilibrio, pide la rebeldía solo cuando es necesaria, y la humildad para poder encontrarse con el otro, corazón a corazón, alma a alma, sin personajes de por medio. Se necesita paz, no guerra. Se necesita amor, no conflictos. Entonces esta energía puede ser justiciera, pero amorosa. Un ser índigo puede tener un guerrero dentro, pero un guerrero espiritual, no un guerrero del ego. Si usted se siente identificado con estás características, obsérvese en su día a día. Vea cuando actúa impulsivamente sin detenerse sentir la sabiduría de su alma. Sea una persona auténtica. Defienda lo que siente pero sin desestabilizarse, sin perder su centro de equilibrio. No entregue toda su energía, solo lo justo que requiera la situación. Un niño con esta energía, exigirá a sus educadores, maestros o padres, no ser visto como uno más del montón; exigirá formas dinámicas de aprender. Querrá todas las respuestas, y no solo esto, querrá escuchar la verdad siempre. Estos niños son muy exigentes consigo mismos y con el entorno. Cuentan con un exceso de energía que hace que a menudo no encuentren los mejores medios para exigir lo que merecen. Cuando se encuentran inconformes con lo que les ofrecen, fácilmente se desvían hacia la rebeldía o agresividad. No aceptan órdenes impuestas, y cuando se encuentran ante personas autoritarias, se muestran desinteresados y cuestionadores. No aceptarán un “No porque no”. Quien quiera llegar verdaderamente al alma de estos niños, deberá “ganarse” ese privilegio. No es simple conquistar su amor, ni calmarlo fácilmente. Deberán escucharlo, verlo, comprenderlo sinceramente, y ahí lo conocerán. Él se entregará al adulto, cuando el adulto se entregue a él. Estos niños no querrán ser tomados como chiquillos que nada entienden y que nada saben, querrán una relación simétrica, donde todos se respeten desde el lugar en donde están. Querrán jugar, y aprender jugando. Defenderán a otros niños de apariencia “más débil” que ellos. Se quedarán con menos, con tal de dar a los demás. Estos nuevos seres disfrutan plenamente la naturaleza, poseen una conexión y percepción de ella que nadie les enseñó o pudo enseñar. Sensibles, pero no débiles, porque la energía que traen los ayudará a enfrentarse al mundo. Amorosos, concretos, y a veces, muy terrenales. NO LE ERRARON POR NADA.
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